miércoles, 28 de noviembre de 2012

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Este experimento que realizan pese a su mensaje de acción contra el hambre, muestra otra cara. Este vídeo nos muestra que los niños no conciben el mal o la acción de hacerlo. Cómo ellos, siendo más pequeños y por lo tanto mas inmaduros hacen el bien, como comparten y se sacrifican por el otro.
Según vallan creciendo y "madurando" la sociedad de los "mayores" los cambiarán de una manera u otra, y lo que antes era dar, ahora es coger, lo que antes era compartir, ahora es pedir... Por qué tenemos que matar esa inocencia. Fijaros en sus caras, ¿Los veis tristes por dar?, ¿Les oís pedir algo a cambio? NO.
Esto me hace preguntarme si la parte de nuestro yo que nos hace felices de dar algo, que nos ilumina la cara cuando ayudamos, es la parte inmadura de nuestra infancia que se resiste contra el egoísmo que vivimos.
Este vídeo nos hace ver que "la inocencia de un niño es una fuente de energía inagotable", no la destruyamos. Que nuestro "yo niño" es nuestro combustible de felicidad.


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